27 jul. 2016

Mensaje de unos futuros padres al alma su futuro primer hijo/hija: tienes permiso. ¡Ven!

Mensaje de unos futuros padres al alma su futuro primer hijo/hija: tienes permiso. ¡Ven!

No se trata de buscarte, sino de dejar abierta la puerta para que puedas pasar. 
No se trata de ponernos normas, ni límites, ni formas, ni posturas, se trata de dejar que fluya, de seguir siendo nosotros para que tú puedas venir, de seguir disfrutando de la vida para que podamos demostrarte lo hermoso que es vivir. 
Se trata de acogerte, cual alma libre que eres, para darte cobijo.
Un cobijo que será un nido que abandonarás un día para hacer tu camino, un cobijo que jamás limitará tu ser, un cobijo en el que puedas regresar cuando se te encarte pero que jamás será una cárcel. 
Tu sitio siempre será dónde tu pongas tu corazón, si tu quieres nosotros seremos tu sitio, nosotros, seremos tu hogar, tu confort y tu punto de partida.

Sólo tienes que decidir entrar, la vida merece la pena, merece momentos de dolor y sufrimiento porque ellos nos otorgan los momentos de gloria, de placer y de pura vida.

Anhelamos tu llegada, sin prisa y sin pausa. Ven cuando estés preparado, aquí estaremos.




Tus futuros papá y mamá

7 mar. 2016

¡Nos casamos!

¡Nos casamos!

Yo y él, nos casamos. Lo hacemos porque nos amamos y porque queremos iniciar una nueva etapa juntos, seguramente formar una familia y forjar las bases de una relación que seguirá sorprendiéndome día a día cual aventura. Nos apetece hacer una fiesta e invitar a nuestros seres más queridos, pero sin BODORRIOS sin 200 invitados, sin todo el lerele que hace perder la verdadera esencia de lo que queremos.

Quiero llevar un vestido sencillo que deje ver mis esperanzas e ilusiones, que las transparencias sirvan para ventilar los miedos, el largo para formar las raíces que arrelen con fuerza en la tierra y a su vez la ligereza pueda permitirme seguir volando libre por el día a día de la lucha vital que es la vida en la Tierra.

Quiero que mis amigas, mi amigos y mi familia; pero sobretodo él me miren a los ojos y sepan que soy yo. Ni mi vestido, ni mi peinado, ni mis joyas, ni mi maquillaje dejen de mostrar lo que yo soy, mi sencillez, mi humildad, mi gentileza, mi amor. Sin disfraces. Auténtico y simple como yo.

Deseo que la verdadera atención sea el momento, las personas, la fiesta y el disfrute que nos une de forma entusiasta y divertida.
Quiero que celebremos el amor, la calidez, la sencillez y el momento presente sin más. Y que nuestros cánticos de alegría lleguen a nuestros corazones ahondando en la paz del amor familiar que las personas que amas se profesan unas a otras.

 Y no quiero nada más que verte sonriendo, cogiéndome la mano y sabiendo, con seguridad, que aquí es dónde quisiste estar toda la vida. En este justo momento, abrazándome y dándome tu fuerza y energía con la seguridad de que este es el único camino posible, el que unen nuestros pasos al unísono.


Por fin estás aquí, conmigo.




28 ene. 2016

CARTA POR MI 33 CUMPLEAÑOS



Nací ya hace 33 años, pequeñita, en una humilde familia trabajadora. Mis valores, mis anhelos y mis inquietudes no fueron otras que adaptarme al mundo en el que vivo, ser aceptada por mi familia, por mis compañeros de colegio, posteriormente de instituto, universidad, amigas y demás. He sido una niña “buena”, obediente, amable y trabajadora. Mi mayor preocupación ha sido agradar a todos, formar parte de todo lo que me rodeaba, ser admirada por ser perfecta, ser única pero a la vez ser como todo el mundo, destacar lo justo para que tu ego se sienta especial y ser alabada por los que me rodeaban. Esa he sido yo durante la mayor parte de mi vida.

Agradezco la enseñanza de la escuela, la del instituto y la de la universidad; agradezco los valores inculcados en la familia y de las amistades que me han acompañado. Agradezco las parejas que me han seguido y las que no consiguieron hacerlo jamás. Me siento agradecida por los años vividos y las experiencias que me han acompañado.

Aunque los valores más importantes los aprendí sola:

Aprendí a ser honesta conmigo misma (no tenía ni idea qué significaba, pues me había pasado media vida complaciendo a los demás).
Aprendí a respetarme y a respetar a los que me rodeaban sin criticarlos, simplemente aceptarlos tal y como son.
Aprendí a no esperar nada de nadie, ni de ninguna situación, para simplemente vivir en presente en su máximo esplendor.
Aprendí a amarme a mí misma y a aquellos que me aman (dejando marchar a las personas que no están preparadas para aceptarme tal y como soy).
Aprendí a mirar dentro de mí misma para encontrar las respuestas a las cosas que sucedían y que me parecían injustas, encontré repuestas sorprendentes, crueles y dulces: sinceras.

Entendí que nuestra sociedad no es perfecta, mas es la que nos merecemos, aprendí a no quejarme si no iba a mojarme para cambiarlo y aprendí a creer en el ser humano, a creer en la bondad que reside dentro de cada uno de nosotros; esperando que algún día los hijos de nuestros hijos puedan disfrutar de un mundo un poco mejor.

Y seguiré aprendiendo todo lo que sea necesario, hasta cuando sea necesario porque esta es la magia de seguir creciendo y de vivir. ¿Qué sentido sino tendría cumplir años?