16 jun. 2011

Amor imposible (poema de Abel Marin)

Os dejo un poema. De niña me encantaba leer poesía en castellano. Me encantaba aprendérmelas y luego recitarlas a solas, escribirla o recordarlas en clase (eran puntos positivos extra en la nota final).

Decía así...

Si me fuera tu vida indiferente;
si yo te amara menos y tú más;
si corazón y sangre y alma y mente
latieran con un ritmo y un compás;

Si fuéramos dos alma paralelas
para volar, cantar, soñar y mar;
dos gaviotas errantes y gemelas
hijas del cielo azul y la ancha mar;

mas somos dos quejosos manantiales
que ruedan entre espinos y jarales
sedientos uno del otro y nada más,

oyendo, bajo tálamos de frondas,
tu suspirar mis ondas, yo tus ondas
¡ay! Sin podernos confundir jamás.

15 jun. 2011

Cansada de vos

El otro día, finales de semana, cuando ya casi estaba muy metida en mi papel de deportista Bootcampera llamaron a mi puerta. Una persona a la que no esperaba y a la que me apetecía ver más que nada en este mundo. Me hizo sonreír y mi día, si cabía, se había convertido en más luminoso y brillante que antes. Mi sorpresa fue que no vino a verme feliz y dichoso. No. Vino a echarme cosas en cara. Mentiras. Mentiras. Mentiras.
La culpa ni es mía, ni de ellos (quienes infundaron falsos testimonios o vilmente, engañaron), la culpa es de la realidad subjetiva que cada uno lleva intrínseca en su día a día.
El hombre con cierto síndrome de peterpanismo vió, lo que su espíritu quería ver... Vió colores brillantes en un mar gris oscuro que le recubría los días y las noches.
La chica decepcionada con el mundo, no entendió sinó que las escenas de sinceridad y cariño eran fruto de una mente maquiabélica que manipulaba a su amigo. Y que quería aprovecharse de él y hacerle daño.
El chico sensible, triste de que le decepcionen en la vida, se sintió herido, ahogado en un mar de mentiras que siempre ha llevado consigo por doquier.
Y yo, desilusionada de la gente, creí poder ser yo con personas que me amarían por ser yo misma. Me dejé llevar por el cariño, la ternura, por las palabras amables, los días luminosos y las amistades etéreas que prometen la luna y luego te hunden en la sombra más despiadada. Me pasa por permitirles cojerme la mano para caminar junto a mí. Me pasa por abrir mi caparazón y dejar salir mi explosión, mi vida, mi ilusión, mis sentimientos de dolor, de alegría, de desesperación.
Otra lección, sí señor, de la vida. Jamás dejará de soprenderme cuantas veces caeremos en la misma trampa, pisando las mismas piedras, cabando los mismo hoyos que luego ocultaran sus mentiras.
Lo más fuerte de todo. Es mirar a los ojos a alguien, delante de otros, pidiendo que te diga la verdad, lo que en su día a solas me dijo. Y confiese que miento. ¡Qué necesidad tendría yo de mentir! Qué dolor ver que delante de "otros" esa persona ha dejado de ser el amigo que creiste tener, que te ayudaba y te apoyaba. Que decepción ver que ciertas almas no están llenas de amor, sino de celos, envidias y miedo... El miedo que les hace actuar en contra de lo que fueron un día.

Bienvenid@s

Esta entrada no es una declaración de intenciones, ni tampoco una situación, ni un punto de partida. Es sólo el principio de algo que debería haber empezado hace mucho tiempo y que por pereza, jamás lo llegué a hacer. Hoy sí. Hoy me detengo en mí misma, para escucharme, para sentirme y para expresar (a aquellos a quienes les interese) todo lo que pienso y siento. Sin temor. Sin miedo a recibir represalias, burlas, muecas... Sin miedo a vuestras aprobaciones, sin miedo a la sociedad que nos rodea. Sólo vomitar, se me da bien y me encanta. Y más me encantan aun las personas que disfrutan de mis recortes vitales conmigo. Sin juzgar, sin "cotillear" solamente abriendo el corazón y dejándose llevar lo más lejos posible... Os invito a leerme, me invito a escucharme...